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19/07/2011

 

EL REENVIADOR

Todas las épocas tienen sus personajes característicos, que son caricatura de si mismos y que representan, a su vez, a sus iguales anónimos, ellos son retratados con su cara abstracta por algún observador que fisgonea la sociedad, mientras alguien, seguramente lo mira a él.

Hoy, los personajes, suelen ser mediáticos y el barrio se globalizó, gracias a cámaras y soportes virtuales donde se cuelga desde lo más sesudo hasta el discurso político berreta de los que “operan” con el trabajo sucio.

Todo circula a velocidades increíbles, cruzando de continentes como antes lo hacían con más lentitud de calle en calle.

Correos electrónicos, redes sociales, y toda clase de espacios como foros y enciclopedias interactivas son transitadas por millones de habitantes planetarios que se comunican hasta el paroxismo para llegar en una parábola veloz a la incomunicación y, ahí es donde quería llegar con esta lata.  Sí, ahí está nuestro personaje parapetado en una computadora (algunos le dicen ordenador). 

El, no tendrá un millón de amigos pero tiene muchísimas direcciones electrónicas y un poco de tiempo, de ese, que antes se usaba para ir al bar o pararse en una esquina a distribuir piropos

en serie para “que aprenda la gilada” o tal vez para irse de “tapas”, en otro barrio de Madrid, o tomarse alguna cerveza en alguna taberna con amigos, por Berlin.

Este es el personaje reconvertido y posmoderno, para dar un ejemplo entre muchos que llegaron al mismo lugar donde basta con un mágico enter para repartir todo eso que le llegó y no leyó ni leerá nunca, pero que se encarga generosamente de reenviar por el mundo:  Es el reenviador, el que nos llena el correo con cosas de las mas  variadas, tanto la solución para cualquier enfermedad como una falsa alarma convertida en Hoax o el ultimo chiste malo y machista.

A una hora determinada se sienta y le da al enter pero no se da por enterado de lo que reenvía, sencillamente porque la misión de él es la de reenviar, poner el dedo.

Silencioso pero molesto, nunca responde a nada, con un autismo a prueba de balas.

¡¡Sacá el dedo de ahí!!!

                                                        Julio V. Altman